Divulgación científica
Vidas submarinas: una oportunidad para contar la ciencia
Mas de cuarenta y cinco mil personas visitaron la muestra que unio arte, ciencia y soberania.


Finalizó la muestra “Vidas Submarinas: ciencia, arte y soberanía”, una propuesta que invitó a sumergirse en los descubrimientos de la expedición Oasis Submarinos del Cañón Mar del Plata: Talud Continental IV, que contó con una gran participación activa de la comunidad llevada a cabo del 15 de enero al 15 de febrero en el Museo Mar. El evento fue realizado por el Ministerio de Comunicación Pública, el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires, AUBASA, la Subsecretaría de Políticas Culturales del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y el CONICET Mar del Plata.
Durante la exhibición, la muestra ofreció un recorrido que combinó conocimiento científico, experiencia sensorial y actividades participativas, contó con un sector de infografía gráfica y audiovisual, una fotogalería, una cabina inmersiva y una instalación escenográfica. Además, tres talleres: de arena kinética, arte y tecnología y robótica.
Además, se realizaron dos encuentros con los especialistas del CONICET Carolina Germinario, Eleonora Verón, Nahuel Farías, Emiliano Ocampo, Florencia Matusevich y Ezequiel Mabragaña, quienes compartieron sus experiencias sobre las investigaciones submarinas y dialogaron con el público sobre los desafíos de investigar en el Atlántico Sur. Las actividades se realizaron 27 de enero y el 4 de febrero y reunieron a un público de distintas edades interesado en profundizar el debate sobre soberanía y vocaciones científicas, reuniendo a más de trescientas personas.
Carolina Germinario, Licenciada y Profesora en Historia, Magister en Historia de América , Diplomada en Estudios de Malvinas y Atlántico Sur y becaria del Instituto de Ciencias Sociales y Humanas (INHUS, CONICET-UNMDP), ante la pregunta sobre qué le diría a alguien que quiere estudiar ciencia, señaló que hacer ciencia se trata de no apagar nunca la curiosidad. Hay muchas maneras de ser científico o científica, pero todas se basan en hacerse preguntas, en cuestionar y en querer saber más y mejor y compartir esos saberes. Ya sea navegando en un barco, en un laboratorio analizando muestras, en un archivo revisando cartas o entrevistando personas, hacer ciencia también se trata de divertirse y de dejarse sorprender.
“Fue una oportunidad de mostrar lo que hacemos, de comunicarlo. Siempre es positivo estar en contacto con la gente que no trabaja en ciencia, por varias razones, pero principalmente creo que nos ayuda a repensar el trabajo, ya que en la cotidianidad la relevancia del trabajo científico se diluye en el mar de quehaceres y responsabilidades. Las preguntas de chicos y adultos te ponen a prueba y te aportan conocimiento y miradas diferentes de tu propio trabajo”, expresó Emiliano Ocampo, Licenciado en Genética, Doctor en Biología e investigador del Instituto de Investigaciones Marnias y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP).
Florencia Matusevich, Licenciada en Ciencias Biológicas y becaria del IIMyC, dedica tiempo a hacer este tipo de actividades porque considera que la ciencia se hace en el laboratorio, en las aulas, en la calle y en todo lugar al que uno se acerca. “El fin del conocimiento es compartirlo y sin este tipo de experiencias se queda solo en el círculo científico”, añade la especialista.
Eleonora Verón, Doctora en Geografía e investigadora del CONICET, señaló que, el balance de los encuentros es positivo. “Nos encontramos con chicos y chicas súper curiosos, que se encontraron con el mapa, que preguntaron, que empezaron a descubrir que la Argentina no termina en la playa. Y ahí aparece algo que para nosotros es clave: entender que el mar también es parte de nuestro territorio. Cuando lográs que eso se vea y se entienda, estás hablando de soberanía de una manera muy concreta y cotidiana. Además, para nosotros es muy movilizador, porque nos obliga a repensar cómo contamos lo que hacemos y nos recuerda todo el tiempo para qué investigamos”.
“La ciencia tiene sentido cuando se comparte. Nosotros trabajamos investigando el mar, el ambiente, el territorio, y poder llevar eso a un lenguaje simple y cercano es una forma de construir soberanía también: conocer lo que tenemos, valorarlo y entender por qué es importante cuidarlo. Y además es una manera de devolverle a la sociedad ese conocimiento que se genera con trabajo colectivo y con inversión pública. Que los chicos vean que la ciencia se hace acá, que hay gente que estudia el mar argentino, que hay mapas que lo muestran… todo eso también es una forma de pensar el país que queremos”, concluyó Verón.